O Nami (La gran ola)

Esta es la historia de un Karateca:

O-Nami era un practicante de Karatedo, que entrenaba muy disciplinado en su Dojo. El era el número 1 cuando hacía Kumite. Pero cuando el salía a competir a otro Dojo, no salía victorioso, perdía la confianza en si mismo. Un día O-Nami fue a visitar a un monje y le expuso su problema.

El Monje le preguntó: Que significa tu nombre? El le dijo “Grandes Olas”, (en nuestro estilo Shito-Ryu existe una técnica que se llama Nami-Ashi, que significa: Pie de Ola). Entonces el Monje le dijo: te vas a sentar en seiza y vas a meditar enfocándote que tu eres unas grandes olas y todo lo que esta a tu paso no te puede bloquear tu camino y que vences todo tipo de obstáculo.

El monje dejo a O-Nami con su cara reflejando angustia, meditando, O-Nami pudo enfocarse en lo que le dijo el monje por un día. Cuando el monje regreso al día siguiente, O-Nami tenía una cara de tranquilidad y paz.  El Monje le preguntó: ¿Cómo te sientes?, a lo que O-Nami dijo: “Me siento bien y listo para enfrentar cualquier reto!

Desde ese día O-Nami fue imbatible tanto en su Dojo como en cualquier Dojo que el visitara, había encontrado la confianza en si mismo, su iluminación!

Hanshi Sosa

Bienvenida a Hanko Ryu

El Karate Do, es un arte marcial de origen japonés, cuyo nombre se puede traducir como “senda filosófica de la superación personal a través de la técnica de la mano vacía”. Mano vacía se refiere a que las técnicas empleadas no utilizan armas. El Karatedo es un camino de superación personal y como tal hay que despojarse de los malos pensamientos, acciones y actitudes, de nuestro ego; pensando siempre en un práctica limpia, honorable y sana, se vive en el momento, sin lamentarse por cosas del pasado y sin preocuparse por el futuro.
El entrenamiento de las artes marciales les proporcionará los siguientes beneficios:

  • Disciplina personalkumiteninoserick
  • Confianza y seguridad en si mismo
  • Mejor concentración en sus actividades en la escuela, el estudio y trabajo
  • Mejor conocimiento del propio

    cuerpo y de sus capacidades

  • Espíritu y dedicación para alcanzar metas
  • Mejor condición física y fortaleza
  • Incremento de capacidades tales como equilibrio, agilidad, respiración, coordinación motora, velocidad, energía, fuerza, enfoque, tenacidad y control.

Nuestra misión será la de encausar a los alumnos a que sean mejores personas, y sean un ejemplo para la familia y la comunidad. Para lograr esto es importante seguir las instrucciones del profesor en la clase y mostrar una actitud de respeto. La ayuda de los padres de familia es invaluable para lograr que se alcancen las metas establecidas y de esta forma se sientan orgullosos de ser parte del trabajo en conjunto.
Nuestro entrenamiento consistirá de las siguientes partes:

  • Ceremonia de saludo y meditación que nos integra en el respeto mutuo y nos relaja y prepara para la clase.
  • Luego se efectúan ejercicios de calentamiento y estiramiento, con lo que los músculos adquieren la suficiente elasticidad para ejecutar las técnicas correctamente y sin lesiones.
  • Posteriormente vendrá la ejecución de las técnicas de karate, durante las cuales se conocerá y aumentará la capacidad corporal y se adquieren las destrezas para defensa personal.
  • Se termina con la ceremonia de despedida, en la cual el cuerpo vuelve a un estado de relajación.

El respeto y la disciplina son claves importantes para ser una buena persona y un buen estudiante. Es de suma importancia seguir las normas y reglas del Dojo, lo cual servirá para que el estudiante tenga una buena actitud en su casa, escuela, colegio o trabajo.
La práctica del Karatedo no se refiere tan sólo al desarrollo técnico y táctico, al acondicionamiento físico, al estudio de los katas y al combate real o deportivo. También debe ir de la mano del desarrollo de la parte humana y la parte espiritual, el crecimiento como personas y ciudadanos ejemplares que unidos por el bien común benefician a la sociedad.
Para lograr esto, el Karate Do posee principios y objetivos comunes para el crecimiento de sus alumnos: respeto, justicia, armonía y esfuerzo son los primordiales.

Budo y niveles de iluminación

El sabio chino Kok Yim Chi Yuen, tenía la esperanza de restaurar la verdadera felicidad en las personas ayudándolos a desarrollar sus seres espirituales, y al reconocer las tremendas dificultades que en general las personas tenían para aceptar los preceptos espirituales en busca de la iluminación, presentó esta historia como una guía para permitir a cada cual medir sus progresos a lo largo del camino hacia el satori. En relación a la práctica del Budo, estas etapas también describen con exactitud el grado de avance en el camino de la iluminación que acompaña cada uno de los Dan (grados de cinturón negro):

Primer nivel
Un niño confuso, en busca de la vaca (la vaca representa la iluminación), se dirige al bosque. Por supuesto, no encuentra la vaca allí y lo consume la preocupación. Está perdido y necesita que lo guíen.

Esto corresponde al nivel Shodan, en el que el nuevo cinturón negro tiene algunas técnicas y posee el conocimiento de que debe buscar una guía, pero no puede avanzar eficazmente por su cuenta.

Segundo nivel
El niño busca con diligencia y ¡Encuentra una huella! ¡Está encantado! Siente como si hubiera encontrado un buen libro de texto y pudiera estudiar y aprender.

Esta etapa corresponde a Nidan, el segundo nivel de cinturón negro, en el que el budoka intenta alcanzar un mayor conocimiento desde cualquier fuente y no necesariamente la mejor.

Tercer nivel
El niño encuentra la vaca, pero solo puede ver la mitad de ella a un tiempo.

Este es el nivel Sandan, el nivel en que el individuo empieza a entender la naturaleza, pero puede comprender realmente solo una fracción de la naturaleza y la vida. 

Cuarto nivel
El niño atrapa la vaca y puede verla toda. Pero tiene el problema de no poder controlarla. La vaca se niega a obedecerlo.

Este es el nivel Yodan, en donde el individuo siente por momentos como si pudiera entender la naturaleza y se entendiera a si mismo, aunque esta comprensión parece escapársele entre los dedos como el humo; sigue estando confuso por momentos.

Quinto nivel
Aquí el niño comienza a controlar la vaca. La cuida y la alimenta.

Esto corresponde al nivel Godan, el nivel de maestría (Shihan), en el que el individuo empieza a comprender la verdad. Sin embargo, tiene mucho que aprender todavía.

Sexto nivel
Ya el niño controla la vaca completamente; puede montarla y la vaca actúa a su antojo. Se relaja completamente y toca la flauta mientras la monta, porque ya no necesita agarrar más la vaca.

Esta etapa corresponde al Rokudan, el nivel en que un día parece una vida. El individuo puede relajarse y vivir una vida natural sin preocupación, sin pensar.

Sétimo nivel 
En este nivel ocurre algo nuevo. El niño está solo; no busca la vaca. Hasta ahora consideró a la vaca como su objeto de búsqueda, su fuente de iluminación. Ahora entiende que tiene que encontrar la iluminación y el entendimiento dentro de él mismo.

Esta etapa corresponde con el Nanadan, nivel de Renshi, en la cual el individuo empieza a encontrar la iluminación dentro de si mismo, el lugar donde el cuerpo y la mente se unen, donde la verdadera felicidad llega a él naturalmente.

Octavo nivel
El niño ahora ha olvidado por completo la vaca. De hecho, se ha olvidado de todo el mundo y de todo de algún modo. En esta etapa todo es uno, todo es igual, y la naturaleza está equilibrada dentro de él.

Este el el Hachidan, en que la mente del individuo nunca se perturba con respecto a las circunstancias, ya ha alcanzado el Heijoshin

Noveno nivel
Durante las anteriores etapas el niño ha realizado un duro trabajo, ha entrenado, aprendido y se ha preparado para practicar lo que está por llegar. En esta novena etapa, entra en un nuevo nivel espiritual, en el que el tiempo del entrenamiento ha pasado. Aquí el niño es puro, como un recién nacido, sin ninguna preocupación, ningún pensamiento, inquietud y distracción. Vive en eun nivel espiritual y la vida parece perfecta.

Esta etapa corresponde al Kudan, el nivel de Menkyo o gran maestro, en que la iluminación y la no-iluminación se mezclan en un círculo, ya no considera siquiera la necesidad de iluminación.

Décimo nivel
Esta etapa es el final del camino, es el lugar dónde el niño utiliza su propia iluminación para el bien de los demás. Vive como un santo; se mueve por un mundo que es puramente espiritual, y solo existe para ayudar a los otros. La imagen del niño que ha alcanzado la iluminación es la de un anciano sabio que ayuda a otro niño para que inicie su propio viaje.

Esta etapa correponde al Jiudan, nivel de Hanshi o maestro supremo, décimo dan de cinturón negro, en la cual proyecta su luz a los demás.
Extraído de: Kazumi Tabata, Secretos de las Artes Marciales: Lecciones de los grandes Maestros de las Artes Marciales, Luz de Oriente, España, 2004

Dojokun

Los cinco preceptos que engloban la filosofía, principios técnicos, tácticos y éticos de la Escuela de Karate. Generalmente se recitan al inicio y al final de la lección, para fortalecer en el estudiante la meditación y la conciencia.

  1. Buscar la perfección del carácter.
  2. Ser recto y ser digno de confianza.
  3. Perseguir la excelencia.
  4. Respetar a los demás.
  5. Abstenerse del comportamiento violento.